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ARTÍCULO: El papel del trabajador social y el profesional sanitario ante el duelo y la muerte
Fecha: 2019-12-05 13:03:24
Firma: Fedra Salvador Fernández Comenzó el frío, y es la época en que nuestras consultas y despachos se llenan de personas mayores afectadas más aún por sus enfermedades crónicas, agravadas por la edad, y unidas a resfriados que terminan complicándose de un día para otro, o personas que de pronto en su revisión detectamos que algo no va bien y nos sorprendemos con diagnósticos duros difíciles de transmitir. En estos momentos, el profesional sanitario debe hacer uso de su saber estar y su profesionalidad y transmitir noticias que cambiarán la vida para siempre de muchas personas. A veces incluso son personas allegadas de nuestra familia o entorno. Es en este instante cuando nos preguntamos ¿Cómo dar esta noticia sin parecer insensible, que noten que de verdad lo lamentamos, pero que estaremos para acompañarlos en este proceso? A los trabajadores sociales nos ocurre lo mismo y más aún si nuestra labor se desarrolla en un centro de salud o en un hospital, ¿cómo no ser el malo de la película? Todo el mundo asume que el nacimiento forma parte de nuestra existencia, nacer es hermoso, una alegría, un motivo de unión familiar y apoyo, una celebración. Pero, el fallecimiento o la larga enfermedad, ¿quién nos prepara como personas para ello? Somos profesionales, pero también somos seres humanos que sentimos tanto a nivel personal como profesional, que vamos a estar en contacto contínuo con situaciones dolorosas que queramos o no, nos van a afectar, y las cuales vamos a tener que saber gestionar para que no nos afecten en exceso. Por eso vamos a aprovechar este espacio para ver cómo el trabajo conjunto entre el profesional sanitario y el trabajador social puede ayudar a las personas a pasar por este proceso de una manera más sana y mejor gestionada. Como Trabajadores Sociales en el ámbito sanitario y/o expertos en el tratamiento del dolor y la muerte, vamos a formar parte de un equipo multidisciplinar compuesto en su mayor parte por personal sanitario. Mientras su labor profesional va a estar más enfocada a aliviar el dolor físico, prolongar la vida, controlar los riesgos; la nuestra debe estar dirigida a ayudar al enfermo y a su familia a enfrentar dignamente la muerte y el duelo, y a apoyarlos en sus decisiones, lo que implica enfrentar no sólo problemas profesionales, sino también emocionales. Como equipo, podemos ayudar a las familias en casos de pacientes terminales utilizando un esquema traído de la técnica del Counseling, donde nos indica los siguientes pasos a seguir: MANEJO DE PACIENTES EN SITUACIÓN TERMINAL
  • OBJETIVOS:
1.- Cuidar. 2.- Proporcionar confort y bienestar:
  1. a) Lograr un control de los síntomas.
  2. b) Satisfacer necesidades:
- Físicas. - Emocionales. - Sociales. - Espirituales.
  • FORMAS DE LOGRARLO:
  • 1.- Acompañando al paciente (proximidad, contacto físico, contacto visual, etc)
  • 2.- Permitiendo la expresión de las emociones y respetando silencios, llantos, etc.
  • 3.- Empatizando con sus preocupaciones y sus miedos.
  • 4.- Preguntando por sus necesidades físicas, emocionales, sociales y espirituales.
  • 5.- Satisfaciendo dichas necesidades (directamente y/o derivando).
  • 6.- Atendiendo a la familia (importante para evitar la claudicación familiar)
- Facilitando aprendizajes para el manejo de sus propias emociones. - Informando sobre los recursos existentes (sanitarios, sociales,…) - Informando sobre la actuación que pueden realizar con el paciente (cuidar, dar soporte emocional, comunicarse, etc.) Uno de los elementos que más puede ayudar a la familia a elaborar el duelo es hacerlos sentir verdaderamente útiles durante el desarrollo de la enfermedad y en los momentos que rodean (antes, durante y después) la muerte. En cuanto a los profesionales, en el propio trato con los pacientes en situación terminal surgen muchas veces sentimientos intensos de impotencia, rabia, inutilidad y angustia. Es vital en estos casos utilizar a fondo habilidades de autocontrol y comunicación.   Hemos de recordar que el duelo es: “El proceso normal y a la vez contradictorio al que nos enfrentamos tras una pérdida, o por el temor a la misma. Algo personal e intransferible, que cada cual vive, sufre y experimenta a su manera, que se puede producir a cualquier edad, que va a afectar a la persona en su totalidad, mentalmente, físicamente, socialmente, o culturalmente; y que va a requerir la adaptación, en mayor o menor medida, a una nueva circunstancia sobrevenida”.   Es cierto, es un proceso, hay que pasarlo y cada uno marca su ritmo, un proceso como es la evolución de la infancia a la adolescencia o la vida adulta, nadie puede pasarlo por tí, y a veces el duelo comienza antes de la muerte, con la comunicación del desenlace de una larga enfermedad, o corto pero que no se puede evitar, y requiere una adaptación acompañada. El duelo, duele, es lo normal, pero no por ello debemos evitarlo, y no afecta a todos por igual. Puede verse como una experiencia que ayuda a madurar a la persona, sea cual sea su edad, nos ofrece la posibilidad de un nuevo aprendizaje, pero a la vez es un riesgo ya que un duelo mal gestionado, incompleto o mal elaborado, trae como consecuencia que la persona al cabo del tiempo precise tratamiento psicológico. El duelo NO es una enfermedad, aunque a veces trae consigo unos síntomas asociados como ahogo, dificultades respiratorias, opresión en el pecho,ansiedad, dificultades para dormir…. y debemos tratarlas desde la medicina. Nos encontraremos además con personas que saben la teoría, es decir, la mayoría conocen o han oído hablar de las distintas fases o momentos por los que se pasa en el proceso del duelo:   Negación →Protesta→Tristeza→Aceptación→Búsqueda de significado→Elaboración de la pérdida.   Los momentos del duelo definen todas las fases o estados que el doliente atraviesa desde el momento en que recibe la noticia de la pérdida hasta que cualquier pensamiento de la pérdida en sí deja de producirle dolor. Para ayudar a cualquier persona que esté atravesando un duelo, debemos explicarle o ayudarle a realizar 4 tareas[1]:
  1. Asumir la realidad de la pérdida. (Momentos 1 y 2) Es necesario pedirle al
doliente, con delicadeza, que nos cuente cómo murió su ser querido. ¿Qué pasó?, ¿Cómo se produjo la muerte?, ¿Cómo vivió el doliente cada momento?... son preguntas a través de las cuales vamos a posicionar al doliente en la realidad de lo ocurrido, para que poco a poco pueda ir asimilando lo que ha pasado y descartando la fantasía de que el ser querido aún vive.
  1. Elaborar las emociones relacionadas con el duelo. (Momento 3) La ayuda para elaborar esta tarea comienza con la observación, cómo expresa las emociones el doliente, cómo las afronta, si las identifica o no,...en resumen cómo el doliente está gestionando sus emociones. A partir de la observación, son importantes dos cosas, la primera de ellas legitimar, con nuestra escucha, lo que está sintiendo el doliente. La segunda, ayudar al doliente a identificar sus emociones, si no es capaz de ello, ayudarlo a ponerles un nombre y a expresarlas.
¿Cuáles pueden ser estas emociones?Deseo de morir: puede estar relacionado con la necesidad de reencontrarse con el fallecido. Es importante tenerlo en cuenta ante posibles ideas suicidas. →Ansiedad: Se relaciona con el miedo a lo desconocido, a tener que vivir una vida en la que el fallecido ya no está presente y a nuestra capacidad para lograrlo. También puede deberse a que cuando muere alguien cercano tomamos conciencia de nuestra propia muerte. →Culpa: puede ser irreal o real. En el caso de ser irreal se difuminará con el tiempo y el diálogo. En el caso de ser real porque tenga un fundamento de responsabilidad podemos ayudarnos de técnicas como la de la silla vacía para enfrentarla. →Enfado: puede ir dirigido contra el fallecido ¿por qué me has dejado sólo?, o puede expresar la rebeldía por la sensación de injusticia que provoca la muerte. →Sensación de vacío: es una sensación física e implica la certeza de la pérdida. →Tristeza, pena, llanto: favorecen la asimilación de la pérdida y todo el proceso emocional. A menudo ocurre que transcurrido un tiempo tras el fallecimiento el doliente se encuentre peor que al principio, ésta es una señal de avance ya que la tristeza indica que el doliente se ha dado cuenta de lo que realmente ha perdido. →Dolor: no sólo es a nivel emocional, sino también a nivel físico.
  1. Aprender a vivir en un mundo en el que el fallecido ya no está presente. (Momento 4) Es necesario llevar a cabo una identificación de los aspectos de los que el doliente tendrá que encargarse, bien en el momento, bien en un futuro, y de los cambios de roles y actividades que trae consigo el fallecimiento. Ojo, porque mientras algunos roles son evidentes otros no lo son tanto, bien porque no se dan de manera habitual o bien porque otros familiares asumen la carga. Algunos pueden ser la administración económica del hogar, la gestión de los seguros, las matriculaciones de los niños, la presentación de las declaraciones de la renta… Al realizarse muchas personas no son conscientes de ello hasta que no se presenta de forma inminente, es por ello conveniente tenerlo en cuenta. Los trabajadores y TRabajadoras Sociales debemos ayudar al doliente a incorporar nuevos roles o tareas en su vida. Podemos analizar y planificar las gestiones a realizar con ellos, ordenándolas desde las tareas más sencillas a las más complejas. Hasta que la persona vaya ganando en confianza.
Entre todos los profesionales, debemos reforzar la imagen que tienen de ellos mismos y su autoestima, lograr un empoderamiento que los saque del bloqueo en el que puedan encontrarse, porque por necesidad van a tener que realizar funciones que antes no le competían: cocinar, hacerse cargo de los hijos pequeños, hacerse cargo de las reparaciones del hogar, pagar recibos,... Aunque al principio es normal sentir sensación de fracaso, con el paso del tiempo y la consecución de pequeños objetivos, los dolientes van alcanzando una sensación de control.
  1. Reconocer emocionalmente al fallecido y seguir viviendo. (Momentos 5 y 6) Nuestra ayuda como profesionales debe ir encaminada a que el doliente elija si quiere continuar con el duelo o reencontrarse con la vida. Para trabajar los posibles bloqueos y elaborar esta tarea, los trabajadores sociales podemos hacer uso de las unas herramientas concretas que ayudan a avanzar en el proceso (Ej: Carta que no se envía, Ej: Medir el duelo) Pero todos los profesionales Sanitarios y del Trabajo Social podemos ayudarles a responder unas preguntas útiles: ¿Quién soy ahora?, ¿Cuáles son mis fortalezas?, ¿Cuál es mi visión del mundo?. Hacerse estas preguntas ayuda al doliente a reflexionar y a reconstruir su sistema de valores y por tanto marcar un nuevo eje en su vida.
  Cabe recordad que desde el Servicio de Asesoría Social del ICOMAST podemos ayudar a los profesionales que personalmente pasen por una etapa de duelo o se deban enfrentar a las tediosas gestiones que deben resolverse tanto durante como después del fallecimiento. Os animo a profundizar en este tema para poder seguir ayudando a las personas que nos rodean.   Para este tema y otras cuestiones, nos vemos todos los miércoles en el despacho de Asesoría Social. Como regalo, mi objetivo para este nuevo año será intentar dejar este mundo mejor de como lo encontramos, y para ello nos necesitamos. Siempre adelante... ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------ [1] Worden, J.W. El tratamiento del duelo: asesoramiento psicológico y terapia. Barcelona. Paidós.2004.
Primer concierto solidario de Navidad
Fecha: 2019-11-29 14:22:47
Primer Concierto Solidario de Navidad   13 de diciembre de 2019 a las 18 horas. Entrada libre y gratuita hasta completar aforo. Salón de actos del Hospital Central Universitario Central de Asturias (HUCA), Oviedo. Av de Roma s/n, 33011 Oviedo. Dirigido a pacientes, familiares, personal sanitario y público en general. La música es un idioma universal, el idioma de las emociones. Este pequeño intervalo musical, en el marco del Hospital Universitario Central de Asturias, pretende acercar a los pacientes, a sus familiares y a los responsables de su cuidado, a través de otras dimensiones, como la emocional, cultural y social. Esperamos que este evento solidario, que cuenta con el apoyo y colaboración de diferentes ámbitos, sea el primero de una larga y prolífica serie de actos similares.

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La AEMPS celebra esta semana la #MedSafetyWeek lanzando una campaña de concienciación
Fecha: 2019-11-25 13:16:29
Esta semana la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) celebra la #MedSafetyWeek lanzando una campaña de concienciación sobre las reacciones adversas a los medicamentos y la importancia de que, tanto profesionales de la salud como ciudadanos, comuniquen las sospechas de reacciones adversas. Esta campaña, auspiciada cada año por la Organización Mundial de la Salud (OMS), se lleva a cabo de manera coordinada por 57 autoridades reguladoras de medicamentos de todo el mundo y en España participan más 60 sociedades científicas, así como comunidades autónomas, asociaciones de pacientes, centros sanitarios e instituciones públicas. Este año se pone el foco en la polimedicación -el consumo de diferentes medicamentos de manera simultánea- porque aumenta las posibilidades de que se produzcan efectos secundarios debido a las posibles interacciones entre ellos. Esta situación, muy común en personas de edad avanzada, también incluye a personas con enfermedades crónicas. Diferentes estudios señalan que un tercio de la población mundial de más de 75 años consume al menos seis fármacos al día, y más de un millón de personas consumen ocho o más. Ver más, en documento adjunto.

Nota informativa

La Fundación Médicos de Asturias colabora en las Jornadas de Vacunofobia y Vacunación 2019
Fecha: 2019-09-26 19:23:34
Las Jornadas de Vacunofobia y Vacunación 2019 tendrán lugar el próximo martes 29 de octubre en la sede de Oviedo del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Asturias.

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La problemática en el IRPF del cobro de “atrasos”
Fecha: 2019-09-19 19:20:56
Es habitual en determinados colectivos, en el médico especialmente, la percepción de importes correspondientes a rendimientos del trabajo (salarios) no cobrados en el ejercicio correspondiente, lo que propicia una casuística tributaria singular. En esencia, la normativa del IRPF es la siguiente:
  • Los ingresos por trabajo personal (salarios) deben imputarse, en principio, al periodo en que hubiesen sido exigibles, con independencia del momento en que se realice su cobro.
  • De acuerdo con lo dispuesto en el articulo 14.2 b) de la Ley 35/2006 del IRPF cuando, por circunstancias justificadas no imputables al contribuyente, los rendimientos derivados del trabajo (salarios) se perciban en períodos impositivos distintos a aquéllos en que fueron exigibles, se imputarán a éstos, practicándose, en su caso, autoliquidación complementaria, sin sanción ni intereses de demora ni recargo alguno.
  • El contribuyente deberá incorporar a las rentas declaradas en su declaración original (sin atrasos), los atrasos percibidos (aunque se cobren en ejercicios posteriores). La cuota ingresada en su día se deducirá de la cuota resultante.
  • La autoliquidación se presentará en el plazo que media entre la fecha en que se perciban los atrasos y el final del plazo inmediato siguiente de presentación de autoliquidaciones por el impuesto.
Así, a modo de ejemplo, si en el año 2019, antes de la finalización del plazo para la presentación de la declaración de IRPF del ejercicio 2018 (antes del 30 de junio de 2019) se han percibido atrasos correspondientes al citado ejercicio, se tendrán que incluir ya tales atrasos en la declaración de 2018. El principal problema práctico es que ese dato no lo certificará el pagador en ese momento junto con los datos de 2018, sino que lo certificará con los datos de 2019 (para la declaración que se presentará en 2020), en el apartado de atrasos correspondientes a 2018. Hasta hace poco, la Agencia Tributaria estaba dando por buenas las declaraciones complementarias presentadas, aunque los atrasos se percibieran dentro del periodo voluntario de la declaración (es decir, hasta el 30 de junio), pero, de un tiempo a esta parte ha comenzado a aplicar estrictamente el criterio normativo y cuando se presentan las declaraciones complementarias, con la información que figura en los datos fiscales, están haciendo recargos por presentación fuera de plazo e intereses. Para que esto no suceda, es preciso revisar las nóminas cobradas en el ejercicio, en los meses anteriores a 30 de junio, para detectar los atrasos y poder incorporarlos así a la declaración correspondiente al año en cuestión, evitando así los recargo e intereses, y la ulterior declaración complementaria en su caso. Siguiendo con el ejemplo: si por el contrario en 2019 se percibieron atrasos de 2018 con posterioridad a la finalización del plazo para la presentación de la declaración de IRPF (después de 30 de junio de 2019), se deberá presentar declaración complementaria del ejercicio 2018, al tiempo de presentar la declaración del 2019 (en junio del 2020). La autoliquidación complementaria deberá ajustarse a la tributación individual o conjunta por la que se optó en la declaración originaria.