q
Welcome to moose theme.
Enter any text or widget here.

La problemática en el IRPF del cobro de “atrasos”

Es habitual en determinados colectivos, en el médico especialmente, la percepción de importes correspondientes a rendimientos del trabajo (salarios) no cobrados en el ejercicio correspondiente, lo que propicia una casuística tributaria singular. En esencia, la normativa del IRPF es la siguiente:

  • Los ingresos por trabajo personal (salarios) deben imputarse, en principio, al periodo en que hubiesen sido exigibles, con independencia del momento en que se realice su cobro.
  • De acuerdo con lo dispuesto en el articulo 14.2 b) de la Ley 35/2006 del IRPF cuando, por circunstancias justificadas no imputables al contribuyente, los rendimientos derivados del trabajo (salarios) se perciban en períodos impositivos distintos a aquéllos en que fueron exigibles, se imputarán a éstos, practicándose, en su caso, autoliquidación complementaria, sin sanción ni intereses de demora ni recargo alguno.
  • El contribuyente deberá incorporar a las rentas declaradas en su declaración original (sin atrasos), los atrasos percibidos (aunque se cobren en ejercicios posteriores). La cuota ingresada en su día se deducirá de la cuota resultante.
  • La autoliquidación se presentará en el plazo que media entre la fecha en que se perciban los atrasos y el final del plazo inmediato siguiente de presentación de autoliquidaciones por el impuesto.

Así, a modo de ejemplo, si en el año 2019, antes de la finalización del plazo para la presentación de la declaración de IRPF del ejercicio 2018 (antes del 30 de junio de 2019) se han percibido atrasos correspondientes al citado ejercicio, se tendrán que incluir ya tales atrasos en la declaración de 2018. El principal problema práctico es que ese dato no lo certificará el pagador en ese momento junto con los datos de 2018, sino que lo certificará con los datos de 2019 (para la declaración que se presentará en 2020), en el apartado de atrasos correspondientes a 2018.

Hasta hace poco, la Agencia Tributaria estaba dando por buenas las declaraciones complementarias presentadas, aunque los atrasos se percibieran dentro del periodo voluntario de la declaración (es decir, hasta el 30 de junio), pero, de un tiempo a esta parte ha comenzado a aplicar estrictamente el criterio normativo y cuando se presentan las declaraciones complementarias, con la información que figura en los datos fiscales, están haciendo recargos por presentación fuera de plazo e intereses. Para que esto no suceda, es preciso revisar las nóminas cobradas en el ejercicio, en los meses anteriores a 30 de junio, para detectar los atrasos y poder incorporarlos así a la declaración correspondiente al año en cuestión, evitando así los recargo e intereses, y la ulterior declaración complementaria en su caso.

Siguiendo con el ejemplo: si por el contrario en 2019 se percibieron atrasos de 2018 con posterioridad a la finalización del plazo para la presentación de la declaración de IRPF (después de 30 de junio de 2019), se deberá presentar declaración complementaria del ejercicio 2018, al tiempo de presentar la declaración del 2019 (en junio del 2020).

La autoliquidación complementaria deberá ajustarse a la tributación individual o conjunta por la que se optó en la declaración originaria.  

AUTHOR: comast
No Comments

Leave a Comment

Your email address will not be published.